miércoles, 23 de junio de 2010

Indígenas.

Vengo de un poblado.
Como no me salen más palabras para montar una historia,
te digo que vengo de un poblado,
que como con la boca abierta,
hablo con la boca llena de comida,
no me baño muy a menudo
y en mi pecho tengo pintado de tinta invisible
todo lo bueno que pudiste darme.

Creo en un montón de dioses
que son la tapadera para montar fiestas
y perder días
donde no tengo ganas de cazar.
Tengo trofeos atados al cuello
y un colmillo que nunca me pude arrancar
dentro, muy dentro de mi carne.

No sé de donde soy.
No tengo reloj y el orden para mí es hacer las cosas
que una quiera hacer
y yo ahora mismo quiero contigo todo.
Ser para siempre
lo que quiera que seamos
y pasar calor en tu vientre
y cazar pesadillas a media noche
para dejarte descansar.

Tengo una manada acechando a mis espaldas,
un montón de armas de mentira
y la frente arrugada de enfadarme con el mundo
porque jamás lo entendí.

Tengo la habilidad de tallar en madera las cosas que de mentira
te podrían haber contado toda la verdad.
Y tengo en mi choza
un hueco de dos
para cuando quieras regresar,
los días que tú quieras,
para grabarme en vídeo y mostrarle al mundo
que hay gente que vive en poblados
justo al lado de tu corazón.

Vivo en un poblado
y no entiendo de leyes ni de tiempos
ni de espacios ni de deberes.
Te quiero ahora porque te quiero
y te odiare mañana porque te odiaré
sin leyes ni tiempos
ni años que pasen
ni nada que me haga comer con la boca cerrada
ni mirarte el culo
mientras caminas por la calle.

2 comentarios:

Butterflied dijo...

Te has superado, Ana, joder. Es de lo mejor que he leído en los últimos tiempos.

ayopiensaveces dijo...

Ana... no sé que ponerte. Me has dejado sin palabras :O! Cada día te superas y cada vez que te leo me sorprendes más y más.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.