viernes, 25 de junio de 2010

Tercera persona.

Piensa que quizás dentro de un tiempo esto solo sea una anécdota, alguien más, algo más. Se siente un poco mal porque normalmente ocurren ese tipo de cosas y no se quiere olvidar ninguno de los detalles que hicieron de eso, algo grande.
Parece que las cosas fueran a cambiar para siempre y en una de esas calles empapadas de otoño se volvieran a conocer. Llovía un poco y a kilómetros, dos vidas se juntaron para siempre.
Está segura de que las cosas con el tiempo menguarán pero ahora la siente tan adentro y tan fuerte que todo lo malo y todo lo bueno tiene que ser así porque lo es de su vida. La chica.
Los cambios, la mierda encima y debajo. El cielo en sus caderas y los recuerdos que se empeñan y se empañan y el echar de menos. Todo cambiará, y lo sabe. Aparecerá alguien que vuelva a desplanearle y que con un gesto le descontrole el día. Es probable que se olvide de todo y que nadie llegue a ser tan importante como lo sería ahora esa persona, pero no quiere, aunque sabe lo mal que está el anclarse
a un pelo como el de ella,
a un cuello como el suyo,
a ese caminar y la manera que tiene de escribir su nombre y sus apellidos.
Que nada es para siempre
pero su primer amor siempre será su primer amor
y
el amor de su vida
siempre, siempre será el amor de toda su vida y el resto
que le queda por vivir.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.