miércoles, 28 de julio de 2010

Al mejor postor.

Vendemos el arte, si bueno y qué,
aquella noche en aquel parque será de quien lo lea
y nunca más nuestro.
Vendemos las palabras para caernos bien,
para no perdernos por banalidades,
nos vendemos y nos hacemos marionetas de gente
que es marioneta de otra gente
o peor,
de sí mismos.

Tenemos listas de reproducción secretas
para que nadie sepa
que la música que nos gusta
es la que en realidad no le gusta al resto.
Llevamos ropa que nos diferencia
de los animales
y
uniformados
vamos por ahí aparentando que somos grandes y geniales
mientras pensamos en nuestra insignificante existencia.
Creamos corazas encima de corazas y
es muy fácil romperlas
y es muy fácil decir
“joder, esto no me había pasado nunca”.

Y me da rabia que vendamos el amor
y paguemos por el amor de otros.

Vendemos aquella madrugada en la playa
y nos compramos coches nuevos
con el dibujo que pensé para ti
mientras te amaba.

Y me da asco pero
joder
yo también me vendería.

Solo que a cambio de otras cosas.

Otra tarde en el parque, por ejemplo,
u otro paisaje de saliva
por tu cuerpo.

Pero qué coño.
Necesito una moto nueva.
Te voy a vender.
Lo voy a vender todo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.