lunes, 26 de julio de 2010

Códigos.



Todos los paisajes que no vi
están en ti.
Las canciones que no escuché
las haremos juntas
algún día
y el amor que nos sobraba
se lo están rifando en el mercado negro
toda esa gente que no sabía
lo que era sentirse cerca de verdad,
dentro para siempre.
Nunca lo estarán si eso es lo que buscan.

He estado contigo en millones de galaxias
más allá
de las que de verdad te dije
y aun así
aun me sobran fuerzas para perseguir
tus malos día
para que no vuelvan.

Hacerte volar a todos esos lugares
con los ojos cerrados,
apretando la almohada como descubriste
que se debía hacer.
En mi piel residen olores
que solo tú sabes hacer florecer.

El amor enfermizo
y el más cuerdo.
Te miré y te dije que haría cualquier cosa
por ti
y pensé que te ganaba
y fallé.
También soy como tú a veces.

Que cuál es el problema,
yo te diré cual es el problema,
incompatibilidad de sistemas.

Pero te quiero.
En el código universal de las personas,
en el código de los animales,
en el código de los objetos y plantas.
Te quiero de una manera superlativa
porque sé que soy capaz de odiarte de esa misma forma
y se que soy capaz de odiarme a mí misma
por ello también.

Es esa sensación de sentirme a salvo
aunque me estés jodiendo la vida.
De sentir que nos tenemos la una a la otra
y que nadie va a poder cambiar eso.

Y por eso me anticipo
y digo que
has sido genial.
Has sido un placer con todo lo que ello conlleva.
Has sido la mejor.
Ahora.

Ahora mismo, en este instante
te estoy queriendo
y este instante
no creo que nadie pueda cambiarlo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.