sábado, 3 de julio de 2010

Corazón.

Tú me quitabas el humo de las manos y yo me preguntaba si se me quedaría algo atrás. Revisé todos mis bolsillos, abrí mi mochila y me puse en camino.
No se me queda nada, vamos.
Espera…
¿Y esto?
Ah bueno, te lo presto.

Lo cogió y lo puso en la estantería de la entrada. Luego lo miro.
Le dije que se diera prisa o lo iba a dejar todo perdido.
Estábamos en el ascensor y a distancia los latidos echaron a perder todas sus paredes.
Ni violeta ni rosado ni turquesa.
Ahora es rojo sobre rojo
y sobre rojo,
anoche,
a falta de humo
abrías las piernas.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.