lunes, 16 de agosto de 2010

Dobladas.



Podrán caer dobladas
mientras sentada observo
como tarde o temprano acabaremos devorándolas.
Nunca he pertenecido a ningún grupo de amigos
pero hasta en el infierno

tengo
y

como costumbre encariñarme solo de las cosas,
así aprendí que las personas
se van, se van, se van.
Cosas que pasan, no sé,
tómate otra cerveza, hablemos,
te quieres largar y lo entiendo
pero
quiero que el aburrimiento se nos estire un poquito más
a ver qué pasa.

Es agosto todavía
y pensamos en todas las movidas del invierno,
en el frío que no lo soporto
y en qué ojalá me pudiera ir de aquí
a echarlos a todos de menos.
Suele pasar con las personas
que cuando tienen algo quieren lo otro
y siempre falta algo,
siempre algo no está del todo en su sitio.

Ir a toda velocidad teniendo miedo
y luego echar en falta esas sensación
de doble o nada,
de ahora o nunca.
Y estar esperando todo el rato a que suceda algo
y cuando pasa
no darnos ni cuenta.

La vida se nos está escapando,
a todas horas el tiempo vuelta
y nosotros seguimos pensando en que está todo controlado,
en el descontrol, en los desfases, en lo correcto,
mientras yo sentada,
comiéndome mis marrones,
veo verde la vida
y dobladas
las pollas.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.