viernes, 24 de septiembre de 2010

Extremos.


No vas a venir a rescatarme aunque sea lo que más quieras,
no puedo abrazarme a ti cuando haga frío o calor,
a mí me da igual, siempre y cuando
haya algo blandito y peludito a mi lado.

Todos preguntaban qué iba a hacer.
Pues ala,
no sé qué coño hacer.

No me puedo inventar un juego,
ni a quince kilómetros me sentiré mal
pero contigo,
ni puedo llorar esperando encontrarme con tu pecho
respirándome,
diciéndome que me calme.
Oye, cálmate.
Yo también sufro de miedos
y de dudas, deudas, ganas, fuerzas.
Flaquear ahora
está de más.

Ni siquiera el tiempo acompaña
y parece que en el calor
y
en el vaho de los cristales
te encuentro borrosa.
Todo este tedio,
estos horarios de infarto,
este mentir todo el rato.

Estar aquí
ser allí.

Ser Hércules,
unir tus extremos a los míos,
encontrarnos
sin necesidad de pagar
o esperar.

Echarte de menos sin ir más lejos.
Más lejos no, por favor.
Y aun así temer por transformarme
en lo opuesto,
olvidarme del mejor octubre,
escribir encima
y sorprenderme luego
sin tener esa necesidad
de
dar marcha atrás al tiempo
para encontrarme a tu lado,
contigo,
haciéndolo a todas horas
escondiéndome entre tu pelo
y sonreír.
Sonreír ahora
para no volver jamás
al futuro.

Ese futuro gris y feo que nos espera.

1 comentario:

ayopiensaveces dijo...

"Flaquear ahora está de más" Cierto :)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.