miércoles, 29 de septiembre de 2010

Mi camiseta de Portugal.



Entonces entré como para no quedarme
pero estabas en la cama pensando
y las ventanas abiertas
dando paso a un estrecho balcón que hacía esquina.
No tenía ganas de seguir discutiendo
así que me imaginé que todo estaba bien
y cuando abrí los ojos
me di cuenta de que me había quedado dormida,
que era yo quien pensaba en la cama
y que no volvería jamás a pisar aquel balcón.

Era como una especie de alivio general,
como si todos respiraran tranquilos por fin.
Por mí.

Como si se hubiesen librado de una maldición
terrible
nadie me quiso comprender
porque estaba delirando.
Había cosas que ni los peores momentos
podrían borrar
y aun así
hice el esfuerzo
de tenerle manía
y a otra cosa mariposa.

Entré como con miedo,
con ganas pero sin confiarme.
Como los gatos cuando empiezan a inspeccionar
la zona.
Me acordé de la noche anterior
y con todas mis fuerzas corrí hasta una pared.
Por suerte desperté.

Era triste pensar que para olvidarme de todo
tenía que autoinducirme
un estado de rabia continuo,
un no querer (pero sí),
un drogarme para olvidar a medias.
No siempre salía bien
y veces,
terminaba vomitando al teléfono
las estrategias y la rabia que me daba
la ausencia y las distancias.

Entré como sabiendo desde el principio
que me ibas a dividir el alma
y ahora cuando duermo
cruzo el mar
para verte
estar sola,
estar allí,
hasta el día que no te encuentre
y te busque
y en tus sábanas haya otro olor diferente.

Ese día te pediré que me devuelvas
mi suéter negro,
para que no lo abraces con mi ropa,
mi camiseta de Portugal
para que no duermas con ella a su lado
y mi corazón
para que no se lo enseñes a nadie
que no tenga ni puta idea
de todas las mierdas por las que he sido capaz de pasar
para verte
en definitiva
sin mí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
papola dijo...

te devolveré todo lo que quieras, si me lo cambias por algo que tenga de nuevo olor a ti.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.