martes, 16 de noviembre de 2010

Barba de tres días.



La vida que llevo ahora es la que nunca entendí, ni creí por un momento tener, pero me gusta. Más allá de mis prejuicios, barba de tres días, por así decirlo. No sé.
Es un poco el regusto a independencia que me deja ir o no ir según me apetezca, aparecer, desaparecer, según me convenga.
Ser la persona que soy, casi siempre. Que se me forme pelusilla en el ombligo siempre. Esas cosas que los demás ven desde fuera y dicen “la forma que tiene de recogerse el pelo…” pero para mi misma. Ser especial para mi misma.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.