miércoles, 10 de noviembre de 2010

El plan es:



Más claras o no
las cosas se van sucediendo
de una manera u otra.
Eso está totalmente claro,
pero,
cuando el tiempo abre la boca
y la sala entera se calla
eso sí que da miedo.

Esperar un veredicto,
sucesión, en realidad,
de todos los actos, las presencias,
las faltas y los fallos.
Cuando vamos caminando y decimos
que estamos escribiendo nuestro destino
y me da por pensar
que es el destino el que nos dibuja a nosotros,
seres diminutos de-l espacio,
la vida como tal,
el paso de las agujas por nuestra piel,
el Reloj Universal.

¿Hay algún tipo de dios ahí afuera?

No lo sabremos nunca.
Ni siquiera sabremos si
es de esas cosas que se descubren al final de todo.
Y no hablo de morir
si no de que se mueran nuestras almas,
de que se agoten las palabras
y no nos queden más que
miradas vacías.
Ancianas.

Ahora con veintiuno
puedo decir que quizás yo alguna vez miré así
aunque solo fuera una manera de coger carrerilla.

El plan es:
no rendirse nunca,
incluso cuando sean las siete de la tarde
y se nos escape el barco de vuelta a casa.
Contar siempre hacia adelante,
que no parezca que es una cuenta-atrás de nada,
de nadie.
Vivir con locura igual que el amar,
aunque en ocasiones nos dé tanto miedo soñar
que insomnes acabemos alucinando con todo eso,
todo aquello.

Volar,
tan lejos y tan rápido
como podamos
y poder.
El plan es
que podemos.

Hacer música,
nacer música,
ser música.

Hay veces que cuando empiezo
no quiero acabar jamás.
Y a comer me hubiera gustado aprender
con las manos
y a gritar
con los pulmones
y a vivir
con
los ojos,
la boca,
el cuerpo.

Y no esta especie de ir tirando
a ver qué es lo que pasa,
este andar entre dos mares,
este noséqué de quéséyo.
Este no decir las cosas
a sabiendas de que esto es una pantalla
y más allá
quizás no haya nada.

Arriesgarse, ser valientes.
La chispa que me falta
el fuego que me arde.

Por eso el destino tiene en mi piel
trazado un plan maestro.
Pena que para cuando lo encuentren
yo ya habré descubierto la manera
de hacerlo real.

Así que el plan es
ser un lienzo
y estar, al menos por una cara,
en blanco.

El resto te lo dejo a ti que como yo buscas un dios
o algo colgando del Universo.
A ti que quieres de mí todo eso que siempre estuve dispuesta a ofrecerte
y ahora,
por cosas del destino
ya no sé si quiero.
Y a ti
que me atraviesas
pero no del todo.

Porque aunque no sea un ogro
sigo siendo cebolla.

2 comentarios:

papo dijo...

me arrepiento de haber aprendido a entender lo que quieres decir en tus poesias-textos...
pero no de que me enseñaras a hacerlo

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.