martes, 30 de noviembre de 2010

Ensoñaciones.



Cuando fuimos jipis y andábamos con pañuelos de colores amarrados a la cabeza, cuando fuimos niños con erecciones en medio del colegio, cuando nos enamoramos de tres bellas mujeres, aquellos tres locos con camisetas de hawaianos. Cuando matamos a los que nos hacían daño, cuando bailamos bien pegados, cuando besé por primera vez, cuando me agarró de la camiseta y me llevó contra ella y luego pasó lo que pasó.
Cuando éramos invencibles, cuando estábamos en el mar sin sentir miedo y cuando el agua nos ahogaba de verdad.
Cuando existíamos, cuando mezclamos la música y los cuentos de fuera con las alucinaciones de dentro, cuando salvé a mi gata de una anaconda gigante y malvada, cuando aquellas balas lo llenaron todo de sangre. Cuando viví en la ciudad debajo del mar y todos estaban desnudos y todos practicaban el sexo sin preocuparse de nada.
Cuando todo era amarillo y azul y había arena por todos lados, cuando se hacía de noche y en las casas rompía el mar con toda tranquilidad.
Cuando cruzamos el precipicio para tirarnos en un pozo de agua azul cristalina y sentimos miedo y las cosquillas en las palmas de las manos parecían reales.
Cuando estuve entre casas de adobe, cuando me besó y me dejó dormir en su pecho, cuando corrí una y otra vez por escaleras mecánicas intentando salvar algo que no recuerdo muy bien qué era, cuando me sentí mal porque aquella chica me quería besar y yo a ella también, cuando le agarré de la mano y sonreímos.
Cuando sonaban folias en una radio de juguete en mitad de la nada, en el patio de una casa con el jardín desértico y todo era marrón menos la casa que era blanca.
Cuando nos enamoramos en mitad de un campo de fútbol que no era realmente un campo de fútbol sino una especie de colinas empinadas y con el césped muy verde y recién cortado.
Cuando se llevaron a mis abuelos a la guerra en una furgoneta militar y yo corría tras ellos pero jamás los alcancé.
Cuando fuimos valientes.
Cuando después de pelear contigo seguía soñando en pelear contigo.
Cuando no me daba tiempo a entregar la tarea de inglés, cuando salvaba a aquella profesora de una especie de monstruitos y ella me besaba, o cuando estaba embarazada y me trataba mal o cuando se incendiaba el colegio y yo los salvaba a todos, incluyéndola a ella, claro.
Cuando iba a dar clases a niños y uno se hacía pipi encima y su profesora me sonreía y era muy amable. Cuando me empezó a gustar.
Cuando fuimos muy arriba, a algún pico y hacía mucho frío.
Cuando acampamos y había una caseta hecha con un plástico verde enorme y no sé por qué dormíamos por fuera, y ellos dos parecía que se iban a besar y yo intentaba llamar la atención.
Cuando nos perseguían, no sé si ninjas o matones, y cruzábamos por un montón de lugares como un puerto, un campo del golf, casas japonesas y nos bañábamos en jacuzzis llenos de pétalos de rosas y así todo el rato hasta que paramos para no hacer ruido y no recuerdo que más pasó, creo que desperté.
Cuando estaba en aquel pueblo donde no había calles sino que todas las casas estaban muy pegadas y se caminaba por aceras y los jardines estaban vallados por rejas negras finitas y muy bonitas y entraba en una casa que era como la típica casa de mis sueños y no sé que más pero era bonito, o cuando dormía en una cama con una manta como imitando la piel de un oso y se veían unas cataratas o un río o algo así desde un ventanal enorme que ocupaba los dos pisos de la casa.
Cuando le descubrí un lunar en la oreja y luego resultó ser de verdad.
Cuando era Adam y aun no había descubierto el amor de mi vida pero me gustaba mear por todos lados. Cuando me recriminó que le había destrozado la vida.
Cuando andábamos por una especie de favelas y subimos a un piso que no tenía ni pintura en las paredes y todo era muy cutre pero había como una atmósfera de buen rollo que me gustaba mucho.
Cuando era una tía que era la otra y se tiraba a un tipo feo pero que le gustaba realmente y eso era lo importante. Cuando la playa estaba llenísima de gente y vivíamos allí en una casa con el suelo de madera y todo me recordaba al Rey León y éramos surferos o similares.
Cuando mi tía venía y charlábamos y no pasaba nada sino eso, que venía y me abrazaba fuerte como si ella supiese que iba a despertar pronto y yo no. Yo nunca sabía cuándo iba a despertar.
Cuando me escondía de su madre que me daba miedo y estaba en la puerta del Haring pero no recuerdo con quién.
Cuando vivía en Hawaii y era como una especie de hijo de alguien muy rico y tenía una casa increíble, grande y bonita y con un baño con un banco hecho dentro de la propia pared y nos encerrábamos en él y nos besábamos a escondidas. Era una chica hawaiana muy linda y era como la sirvienta.
Cuando me enamoré de una chica india y no sé si sus padres no nos dejaban querernos o qué pero tenían una casa grande, como al estilo de las casas chinas (¿?) y el camino a la entrada estaba hecho de adoquines de barro y colgaban faroles y cosas de colores por unas cuerdas.

O como hoy, que estabas cerca y era de verdad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye pues esto me gustó

Anónimo dijo...

Complicidad complicada

Ana! dijo...

A mí me gusta, ¿y a ti?
=)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.