martes, 21 de diciembre de 2010

Homecoming


Cámara lenta, mira sus pasos. Cambia la manera de caminar, se aparta los mechones de pelo de los ojos, tiembla, se encuentran, respira, tuerce sus pies en la misma baldosa, se estira las mangas del jersey, la mira, mira sus pies, toca la botella de cristal, juguetea con ella, da un sorbo, deposita el líquido en el vaso, ve subir los hielos y el limón, pide algo para comer, comenta que no tiene mucho dinero, ella invita.
Pregunta sus gustos, comenta los suyos, mira a los libros, mira a los cuadros, se mueve, mueve sus pies al ritmo de la música, le molesta el ruido que hace la gente, mira a la gente, se levanta, compra tabaco, saca un cigarro y se lo fuma. La invita, le gusta ver como expulsa el humo por su nariz. Parece mayor, piensa. Tararea una canción, se aburre, se divierte.
Cámara rápida, hablan mucho, hablan de todo y siente que no ha dejado nada para mañana. Se disculpa mientras se dirige al baño. Se mira en el espejo, se lava las manos, se refresca la cara, se pregunta qué es lo que está haciendo, se seca, se arregla y sale.
Sonríe, ella mira él no sabe cómo mantener la mirada y por eso mira hacia los libros y hace una mueca. Se sienta, hablan un poco más, se fuman dos cigarros más. El hielo se comienza a derretir. La invita a salir fuera, dar un paseo. Ella va a pagar, él se niega. La invita.
Le gusta la camarera, le sonríe, se siente nervioso, se mueve y piensa que esos eran sus últimos cinco euros.
Al salir ve gente, es de noche, todos saldrán, le pregunta si le apetecería, ella asiente, se entusiasma.
Recuerda que aquellos eran sus últimos cinco euros pero no se atreve a decírselo. Se dirigen a un bar, ella pide dos cervezas, él le dice que no tiene más dinero y ella sonríe, vuelve a pedir esas dos mismas cervezas.
Ahora tontean, se siente ridículo. Caminan hacia otro bar, se encuentra con amigos, le invitan a copas, se emborracha, la pierde de vista, la vuelve a encontrar, habla con un amigo mientras la mira por el rabillo del ojo, sonríen, esto puede ser diferente.
Saca el móvil, mira la hora, no tiene dinero para el taxi. Ella le dice de ir a su casa, él se niega, ella insiste.
Ahora la cámara va a tiempo real, se aparta el pelo de los ojos, la mira, se intenta despedir, llegan a su portal, ella lo invita a pasar y ya en el rellano se da cuenta de que esto puede ser diferente, ella lo dice en alto, él la mira a los ojos. Ahora no se mueve.
Se dan la mano, siguen en el mismo sitio. Él le promete otra cita, ella le dice de amanecer en la azotea. Le gusta la idea.
Suben, hace frío, él la arropa.
Oyen a la ciudad despertando. La oyen bostezar. Él sigue sin saber si besarla. Ella se apoya en su hombro. Esto le suena pero sigue con la misma poca práctica de la primera vez.
Le da un beso en la cabeza. Tiene sueño pero sabe que no podrá dormir si se va a la cama ahora.
La cámara se aleja. El sol empieza a aparecer. Ven amanecer. Se amanecen.

Están en su cama. Él sentado en una esquina, ella acostada, pegada a la pared. Le dice que se acueste con ella. Se lo piensa y totalmente rígido se tira a su lado. No la mira, intenta moverse lo menos posible, ella se acerca, a él se le seca la boca.
Le dice que no está seguro, ella se levanta, se queda sentada y le pregunta si es que acaso no le gusta. Tartamudea, le dice que sí. Sí qué. Pues que sí me gustas.
Entonces ella se vuelve a acostar a su lado. Él se excusa. No sé qué me pasa. Me pones muy nervioso. Gesticula con las manos, ella se ríe. Se miran fijamente, él la sigue haciendo reír. Ríen los dos.
Al callarse y sin previo aviso él la acerca con sus manos y la besa.
Sólo necesitaba sentirme como en casa, le dice. Ella sonríe.
Bienvenido a casa, entonces.

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