sábado, 11 de diciembre de 2010

She's magic.

No dijo ni una sola palabra al entrar a aquella habitación. A fuera llovía, diluviaba y un frío seco, de estos que te cortan la respiración, paseaba entre las paredes húmedas de la casa, mientras allí dentro se fraguaba un buen infierno.
Ella estaba tendida en la cama. En bragas.
Su piel era blanca. Como de un color cremoso. Como si fuera comestible.
En la parte de arriba llevaba una camiseta que le quedaba bastante holgada, de mangas largas, como térmica.
Él entró en silencio. Ella aun no se había dormido del todo y sin encender las luces, se metió con ella en la cama.

-Quiero que te olvides de todo…
-No sé si eso será tan fácil.
-Te puedo ayudar.
-¿Cómo?
-Tú solo tienes que prometerme que dejarás a un lado el sueño y el resto…
-¿Qué es el resto?
-Tú y yo somos el resto.

Él empezó a besarla en los labios, sus manos acariciaban su cara y cerraba los ojos para sentir aun más el roce de sus dedos en su piel.
Le quita la camiseta.

-Voy a hacer que vueles. Que vueles hasta que te olvides de todo lo que ha pasado esta noche. Que no te acuerdes ni de cómo te llamas… ¿quieres?

Ella sonríe y él la besa.

La agarra de la cintura y la coloca en el centro de la cama, ella se desliza, se mueve. Él palpa sus caderas, sus costillas, empieza a besar sus pechos, le dice lo de sus pezones, le dice lo de su culo. Piensa que es la mujer de su vida, que nada será lo mismo sin ella. La abraza fuerte, como si quisiera fusionarse con su piel.
Baja.
Baja mucho y eso se nota en la respiración de la chica.
Él la mira y sonríe, ella frunce el ceño, aprieta los labios.

Estar en el origen es como volver a nacer viendo nacer a alguien. Es como crear una obra de arte. Es como crear el arte.
La sujetaba de la cintura y bajaba sus brazos hasta rozar sus muslos. Ella se arqueaba, abría y cerraba las piernas llegando a dejarlo sin aliento. Lo agarraba por la cabeza, por los pelos, y lo hundía a medida que sus latidos se aceleraban.
Era como ver el fin del mundo. El nacimiento de una estrella en el infinito universo. Una explosión, un estallido.
Estaban haciendo música. Empañaban los cristales, empañaban sus pupilas y derretían sus epiteliales.

Al final, con la cabeza hundida en ella, sonríe.

-¿Cómo te llamas?
-No lo recuerdo- contesta ella mientras sonríe exhausta.

Entonces se quita las alas y se queda dormida.

Sé que muchas veces ha pensado que nada que ver. Ella es magia.
No se puede competir con algo así.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.