martes, 11 de enero de 2011

Salvarse.



Justo antes pensé en eso de que quizás no hicimos todo lo que queríamos hacer en navidad, que nos agobiamos con los estudios y perdimos un poco el tiempo, pero lo cierto es que todo eso es lo que esperábamos y lo que no, sin darnos cuenta, se convirtió en lo más importante e increible.
Yo al menos sigo sin creérmelo.

Ni una sola peleilla.
Ni un solo enfado que durase más de dos minutos.
Diálogo y comprensión.

Eso es lo que no me esperaba de estas navidades y es lo que más me ha gustado de ellas.
El mejor regalo, sin duda (sin contar con Mississippi, claro).

Y estas semanas que tenemos por delante, a darle duro a los codos.
Que digo yo que si nos ha ido tan bien hasta ahora, ¿por qué no continuar con la buena racha?

Lo único que no veo bien es que llores y no pueda estar ahí contigo, secándote las lagrimillas y dandote abrazos quita-penas.
Eso es lo que peor llevo.

Pero según Jorge Drexler...

"Soy hijo de un forastero
y de una estrella del alba,
y si hay amor, me dijeron,
y si hay amor, me dijeron,
toda distancia se salva."

Ala

1 comentario:

Agus dijo...

jajaja es muy tierna esta entrada, no pude no comentarla, ojala puedas estar ahi para los abrazos y el secado de lagrimas, y que suerte que pasaste bien tu navidad, la mia fue un horror! que seas feliz!
te sigo :)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.