jueves, 20 de enero de 2011

She's my sunshine in the rain...



Siempre que bajo por mi calle me acuerdo de ti.
No me preguntes por qué, porque pocas veces la subimos juntas, caminando
y mucho menos la bajamos, pero no sé... te recuerdo de la mejor manera que sé. Bonita.
Te acuerdas cuando no podíamos ser novias porque no sabíamos cómo hacernos bien
y empezamos a hacer que éramos amigas. Ese día te dije algo así como que cuando una está enamorada o quiere a alguien sería capaz de ir hasta la casa de esa persona sin pantalones.

Durante todo el camino, de Alcampo a mi casa, llovía y te llevé en un carro de la compra y todo era un sí y un no. Un estar bien y un estar triste.
Al llegar al final de la calle te empezaste a quitar la ropa.
Yo ya ni me acordaba de lo que era estar enamorada o querer a alguien según yo misma
y tú me demostraste en una noche lluviosa
que te encanta el exhibicionismo.

Y yo me seguí creyendo el plan hasta cuando ni tú misma sabías qué hacer.

Incluso en mis días flojos, en mis días malos, en mis retortijones de pensamiento,
incluso cuando no encuentro el camino tengo claro
que quiero seguir bajándome los pantalones a tu lado.
Contigo.

Nota: Que se acaben los exámenes ya, por favor.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.