martes, 29 de marzo de 2011

Ineffabĭlis



A estas alturas del mes es difícil distinguir qué es cada cosa
y
no quiero vivir más allá de los recuerdos
pero
quizás hay más besos después de los nuestros,
más brazos donde refugiarse en época de vacas flacas,
más paredes de colores
y quizás los colores ya no estén en mí
para cuando vuelvas.
Quizás la que se marcha soy yo
pero contigo a cuestas,
a modo de maleta.

Te llevaré conmigo hasta que mi piel decida
cambiar de estación.

Es difícil distinguir
qué es cada cosa
y
veo en las pupilas de la experiencia
el dolor
y el vacío
y las ganas de morir amarrada a un cuerpo
que sigue siendo mío
a pesar de las tormentas.
Veo cómo he ido anestesiando el pensamiento,
acostumbrando a los ojos
y pasando por alto según qué recuerdos.
En aquel parque, en aquella biblioteca.

Quizás me leas y no entiendas nada
y quizás te consuele saber que por mucho que lo intente
yo sigo sin entenderlo.

Las injusticias no solo hablan de muertes
ni de hambre
y es triste
pero esto tan injusto
es lo que
me quita el sueño,
me quita las ganas.
Es estar restándome continuamente
a lo que quedaba de alma
tus sonrisas y todo lo demás.

Me sé un par de canciones
y no de memoria.
Acordes a veces
erizan pelos.
Desde el principio de la espalda
hasta la nuca
pasando por los brazos.
Algo así pasó aquel octubre
en el que un truco barato
me hizo caer en la peor de las trampas,
en la mejor de las vidas que me están tocando
vivir.

De esas vidas que te decía
que íbamos a poder vivir juntas
después de buscar sin encontrar
la perfección del día a día.
Me portaría mal el resto de mi vida
si con eso consiguiera volver
a ti
al abrir los ojos cada mañana
en cada cuerpo nuevo.
Y no cerrarlos como aquel octubre
porque estabas cerca,
sin camiseta
y es de esos trucos baratos
que agradezco que utilizaras conmigo.

No sé qué será lo que tienes
que aun muerta de miedo,
muerta de frío.
y muerta de todo,
me hiciste sentir tan viva.

Te lo dije a ti
y se lo intenté explicar a las demás.
Los colores brillantes,
las cosas que se mueven por el aire,
ser un gato,
tener ojos de gato,
garras de gato.

Treparte
y
ahora mismo puedo
si quiero
imaginarme a tu lado
por un momento
pero
dueles.

A esto se le llama tolerancia.
Me he acostumbrado a no nombrarte,
a no pensarte
e
incluso a no quererte
pero

nadie sabe lo difícil que puede llegar a ser
el
desengancharse
sin haber probado antes

ese subidón

del primer abrazo

después de todos los anteriores.

2 comentarios:

Butterflied dijo...

Joder, la parte final me toca dentro, parece que te hubieras propuesto hablar de mí sin saberlo.

juliasaaaabe. dijo...

:)
love.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.