miércoles, 27 de abril de 2011

River.

Y sé que no puedo morir en otro sitio

que no sea

donde van a morir los ríos como yo.

Al mar.

A ti.

viernes, 22 de abril de 2011

Animales de laboratorio.

Haga bien o haga mal
las personas que fuimos
no las vamos a volver a ver
jamás.

lunes, 18 de abril de 2011

***

Y mientras tanto yo
me tengo que conformar.

viernes, 15 de abril de 2011

Pene



Me parece una palabra genial.
De esas palabras que dan ganas de escribir en todos lados y gritarla a todas horas.
Es la respuesta perfecta a todas las preguntas de la vida:
-¿qué hora es?
-pene
-¿te gusto?
-pene
-¿para cuando es el trabajo?
-pene

Lo que decía... perfecta, simétrica y hermosa.

Ala

miércoles, 13 de abril de 2011

Piedras y cambios.



¿Y todos los cambios que nos quedan por vivir?
¿Nos los vamos a perder?

Te sacaré una foto siempre que me faltes.
En este sitio hice tal cosa, después nos fuimos para nosedónde, luego nos encontramos con nosequién.
Es como ver la vida en imágenes, es como esperar a abrir el sobre de los cromos y rellenar el álbum.

¿Y todos esos cambios?

Será todo nuestro pasado explicado por pasos. Aquí estuve con nosequién, en ese sitio me invitó a nosequé cosa y toda la vida se resumiría en eso.
Los libros que te lees, las películas que ves, los labios que compartes, las cenas para dos que tuviste que preparar a contrarreloj.


¿Quién se acordará por mí, de ese lado tuyo que no pude ver cuando estábamos nosedónde?

Estarás en mi memoria desde todos los ángulos y aun así me faltarán posiciones para explicarme por qué los cambios que quiero que pasen a tu lado me los tengo que aprender muy bien, para que cuando vuelvas, no se me olviden.

O basta este silencio para saber que estamos cambiando
y que para eso no hay antídoto.

Vente y te enseño mi nuevo corte de pelo.
Mi madre me ha echado la bronca, mi abuela dice, como siempre, que no me dará más dinero hasta que no me crezca, y tú… contra todo pronóstico, soy la persona que quieres que sea cuando nada tengo que ver contigo. Pero lo sabía. De todos modos lo sabía.

¿Y todos los cambios que nos quedan por vivir, nos lo vamos a perder?

Es como un “esto es mejor que no lo sepas” del universo/universal.
Y aun así, te voy guardando mis cambios a cada paso que doy, por si un día te imaginas que he cambiado
y lo quieres comprobar.

lunes, 11 de abril de 2011

***



Nada más que decir.

jueves, 7 de abril de 2011

Sinapsis.

Muchas veces para ocupar el silencio de los tiempos muertos mi cerebro va a ti. Se balancea en recuerdos y se entristece en incertidumbres.
No lo hago adrede: después de un tiempo en silencio me doy cuenta de quién y de qué manera ocupa mis espacios en blanco. Me doy cuenta cuando el blanco cobra vida y se vuelve multicolor.
No sé desde cuando, pero desde hace algún tiempo, no es felicidad lo que me proporciona la cuenta atrás y no sé si eso es bueno o malo.
¿Hará falta qué cosa para que termine de dilucidar qué es lo que realmente sucede, qué es lo que realmente quiero?
¿Es sentimiento o pura necesidad de no sentirme sola contra el mundo?

En realidad, contigo nunca me sentí animada para luchar contra él, pero eras mis botas de plomo en mis pies de pluma.
Aun así siempre pienso en decirte: hazme volar.

No sé si lo que quiero es un lastre de por vida que me haga sentir que todo mereció la pena, a veces o que todo fue una pérdida de tiempo y energía, otras tantas.
No sé si lo que quiero es a la que eres conmigo o a la que eras junto a mí.
No sé si será para siempre porque
aunque basta
no es suficiente.

Ya no sé si tenerte bajo mi piel será buena idea, ni si son reales mis ganas, ni si te creo de verdad.

De algo estoy segura: algo grande tiene que pasar para que dejes de hacer efecto en mí. Para bien o para mal, algo gordo tiene que suceder para que mis sinapsis no reconozcan a las tuyas ni a dos centímetros de mí.

Y mientras tanto, mis silencios intentan responder a todo esto sin encontrar respuesta. Me imagino que hay ciertos intermediarios que no quieren que llegue a una conclusión antes de comprobar qué es lo que harán mis sinapsis con las tuyas cuando vuelvas a por más.

lunes, 4 de abril de 2011

tres del cuatro del once.

La saliva
transforma
el amor en
brillante.

Home round



A estas alturas no creo que sea amor pero se le aproxima muchísimo.
Pienso que te despides de mí porque me dices te quiero y me pregunto si de verdad sentimos esos latidos del ver como hay algunas palabras que sí que se saben agarrar con fuerza a las cuerdas vocales o es solo una costumbre, una manía.

Yo sé que quiero a alguien cuando sentada en el sillón puedo verla cansada o con su peor cara y sentir que, joder, la quiero, o puedo despedirme con una broma y al volverme para seguir mi camino, joder, esa sonrisa no es comparable con nada.

Me refiero a que no creo que sea amor, a estas alturas, pero se le aproxima muchísimo, el hecho de necesitar sentirse en casa, pero con esa sensación de querer irse de putas cuando apetezca. Es rememorar el pasado caminando con los mismos zapatos del ayer.
Es sentirme a salvo pero con miedo. Sentir miedo pero contigo.

Y supongo que en la vida buscamos quien nos rescate o a quien rescatar para sentirnos parte de algo que no se va a olvidar jamás. Salgamos en los periódicos, protagonicemos series de televisión, que cuenten nuestras hazañas al encontrar nuestros cuerpos inertes el uno al lado del otro, sin saber muy bien si aquel último te quiero era de verdad o solo porque nos estábamos muriendo. Despidiendo.

Es saber que hasta que no te tenga en frente no voy a saber de verdad cual es la cantidad de latidos necesarios para saber si esto es fuerte, si esto es de verdad, si merecía la pena tantas noches echadas a perder entre lágrimas y paradas cardiorrespiratorias.
Es saber si es que estamos aprendiendo a despedirnos todo el rato o es que de verdad esto que se le aproxima tanto, realmente sea amor.

Esa sensación de que sea cual sea la historia que me imagine tú serás protagonista.
Esa sensación de siempre.

Que al recordar cómo brilla la saliva en según que pieles, después del hombro, de la clavícula y de todo ese pelo, estés tú y no cualquier otra.
O puede tan solo que esto que siento no sea amor, sino otra cosa.
Algo que se le aproxima mucho, como los te quiero de las despedidas, a los que hacen home round al corazón.

¿Sabes?

Salir volando para llegar hasta donde tú estás y justo al darme cuenta
despertar.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.