lunes, 4 de abril de 2011

Home round



A estas alturas no creo que sea amor pero se le aproxima muchísimo.
Pienso que te despides de mí porque me dices te quiero y me pregunto si de verdad sentimos esos latidos del ver como hay algunas palabras que sí que se saben agarrar con fuerza a las cuerdas vocales o es solo una costumbre, una manía.

Yo sé que quiero a alguien cuando sentada en el sillón puedo verla cansada o con su peor cara y sentir que, joder, la quiero, o puedo despedirme con una broma y al volverme para seguir mi camino, joder, esa sonrisa no es comparable con nada.

Me refiero a que no creo que sea amor, a estas alturas, pero se le aproxima muchísimo, el hecho de necesitar sentirse en casa, pero con esa sensación de querer irse de putas cuando apetezca. Es rememorar el pasado caminando con los mismos zapatos del ayer.
Es sentirme a salvo pero con miedo. Sentir miedo pero contigo.

Y supongo que en la vida buscamos quien nos rescate o a quien rescatar para sentirnos parte de algo que no se va a olvidar jamás. Salgamos en los periódicos, protagonicemos series de televisión, que cuenten nuestras hazañas al encontrar nuestros cuerpos inertes el uno al lado del otro, sin saber muy bien si aquel último te quiero era de verdad o solo porque nos estábamos muriendo. Despidiendo.

Es saber que hasta que no te tenga en frente no voy a saber de verdad cual es la cantidad de latidos necesarios para saber si esto es fuerte, si esto es de verdad, si merecía la pena tantas noches echadas a perder entre lágrimas y paradas cardiorrespiratorias.
Es saber si es que estamos aprendiendo a despedirnos todo el rato o es que de verdad esto que se le aproxima tanto, realmente sea amor.

Esa sensación de que sea cual sea la historia que me imagine tú serás protagonista.
Esa sensación de siempre.

Que al recordar cómo brilla la saliva en según que pieles, después del hombro, de la clavícula y de todo ese pelo, estés tú y no cualquier otra.
O puede tan solo que esto que siento no sea amor, sino otra cosa.
Algo que se le aproxima mucho, como los te quiero de las despedidas, a los que hacen home round al corazón.

¿Sabes?

Salir volando para llegar hasta donde tú estás y justo al darme cuenta
despertar.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.