jueves, 7 de abril de 2011

Sinapsis.

Muchas veces para ocupar el silencio de los tiempos muertos mi cerebro va a ti. Se balancea en recuerdos y se entristece en incertidumbres.
No lo hago adrede: después de un tiempo en silencio me doy cuenta de quién y de qué manera ocupa mis espacios en blanco. Me doy cuenta cuando el blanco cobra vida y se vuelve multicolor.
No sé desde cuando, pero desde hace algún tiempo, no es felicidad lo que me proporciona la cuenta atrás y no sé si eso es bueno o malo.
¿Hará falta qué cosa para que termine de dilucidar qué es lo que realmente sucede, qué es lo que realmente quiero?
¿Es sentimiento o pura necesidad de no sentirme sola contra el mundo?

En realidad, contigo nunca me sentí animada para luchar contra él, pero eras mis botas de plomo en mis pies de pluma.
Aun así siempre pienso en decirte: hazme volar.

No sé si lo que quiero es un lastre de por vida que me haga sentir que todo mereció la pena, a veces o que todo fue una pérdida de tiempo y energía, otras tantas.
No sé si lo que quiero es a la que eres conmigo o a la que eras junto a mí.
No sé si será para siempre porque
aunque basta
no es suficiente.

Ya no sé si tenerte bajo mi piel será buena idea, ni si son reales mis ganas, ni si te creo de verdad.

De algo estoy segura: algo grande tiene que pasar para que dejes de hacer efecto en mí. Para bien o para mal, algo gordo tiene que suceder para que mis sinapsis no reconozcan a las tuyas ni a dos centímetros de mí.

Y mientras tanto, mis silencios intentan responder a todo esto sin encontrar respuesta. Me imagino que hay ciertos intermediarios que no quieren que llegue a una conclusión antes de comprobar qué es lo que harán mis sinapsis con las tuyas cuando vuelvas a por más.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.