sábado, 7 de mayo de 2011

De todo esto la mitad.



Alguien, ahora mismo, se está olvidando de algo,
de un nombre, de un bar o de cómo llega a tal sitio.
Alguien, ahora mismo, recoge todos esos olvidos
y se los lleva a casa.
Todas las penas que vomitaron mis lágrimas
se las llevó el sueño por delante
para hacerme despertar sintiendo
que quizás la vida sí que merezca la pena
muchas más veces de las que una piensa.

Un orgasmo en la otra punta del
universo
debe ser igual de impresionante
que cuando entre unas piernas
sientes asfixiarte
con una sonrisa llena de dientes.

Seguramente hay muchas más posibilidades
de encontrarnos con la horma de nuestro zapato
de las que nosotros creemos
y el amor espera a la vuelta de cada esquina
solo que estamos demasiado acostumbrados
a dar rodeos.

Hay personas, que son como estrellas,
brillan aun dejando de existir.
Es lo que pasa muchas veces con los años luz.
Hay que agarrarse bien a la felicidad,
como si fuera un caballo salvaje
e intentar aguantar lo posible encima de ella
porque lo que hay debajo no le va a gustar a nadie.

Hay dolores en el pecho
que me recuerdan que la vida hay que vivirla más
y con más razón que nunca.
Esparcir todas las cosas que llevemos dentro
por las manos y pecho de las personas a las que queremos.
Abrazar fuerte y sentir
que si quieres
puedes traspasar la piel hasta llegar a sentirte parte de algo
muy
grande.

Y recordar que probablemente
a medida que pase el tiempo,
ya sabes, los minutos, las horas, los años,
te vas a terminar olvidando de la mitad de las cosas
y aun así
la otra mitad va a ser suficiente
para seguir creyendo que valió la pena.

1 comentario:

ayopiensaveces dijo...

La verdad es que sí que vale la pena :D


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.