martes, 31 de mayo de 2011

Reglas mnemotécnicas.



Tengo un nervio rabioso
que se sabe mis manías
y unas ansias de llegar al final
que ni te las imaginas.

Un casi soneto
casi terminado
y casi infinitivo.

Tengo un ardor de estómago
vomitivo
y
las dos manos vacías
para cuando vuelvas.

Entre descanso y descanso
respiro,
no va a haber verso bonito
si no te inspiro.

Y por esto de las penas,
siempre acabo.
Porque este es un verbo que merece
ser respetado.

Al otro lado del océano
me dicen,
me cuentan,
hay mares que llegan hasta tu lengua.
Te cambio por cualquiera
que se venda
si lo sabe hacer como lo hace
la que sueña.

Todas las mujeres perfectas
se acaban dando la vuelta.
Hay curvas como las tuyas
que son imposibles
hasta para
quien se las sabe de memoria.
A tientas.

Una regla mnemotécnica:
violeta.
Entre mis verdes primaveras
y todos los colores de tus goteras.

Reconozco
que por mucho que me esfuerce
eres siempre
el triple
de todas las cosas bellas.

El Dorado entre mis brazo.
Quiero que siga durando.
Quiero la noche de los suspiros
en nuestro calendario.

Y quizás ya ni siquiera sepa lo que es
el amor
amando.
Quizás no lo sepa
porque de tanto practicarlo…

Una regla mnemotécnica:
Piernas temblando.

Esto no es fácil,
llevo rato masticando.

Y ahora que me fijo
cambio lo barato de mis rimas
por un rato.
Solo un trato.

Con lo grande que es el mundo
por qué una inconsciente como tú
ha terminado
con una demente como yo.

Con una fuerza infinita
puede empezar cualquier canción barata
y en este caso…

Una regla mnemotécnica:
Techo.

2 comentarios:

Titereconcabeza dijo...

Gracias por colgar ese dibujo, es precioso y ya está en mi colección de pinturas virtuales ^^

J. Doann dijo...

Bonita


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.