miércoles, 24 de agosto de 2011

la importacia del desayunar



Hay quien piensa que los poemas
sirven para expresar sentimientos
y
las historias para contar cosas
y
a mí que me gusta contar historias en poemas,
me quedo casi siempre con el amor a medias.

Una especie de estar entre dos tierras,
empezar contando lo que he desayunado
y terminar con todas esas teorías sobre
la
fricción
humana.

Existe la electricidad entre personas
y personas y animales
y a veces no sabes que te enamoras
hasta que no sientes ese calambrazo.
Ese no-poder-tocarte porque hay algo aquí,
entre las dos que es muy fuerte
y muy enserio.

Hablo, por supuesto, de supuestos.
Cuando me presentaron a Ruvia
pasó algo así, por eso lo cuento.
Pero, también suele ocurrir a la altura
de algunas caderas.
No se admiten ni caras ni brazos.
Solo caderas.

Al final todo se resume en
el libro de física y química de cuarto de la E.S.O.
Racionalizamos sentimientos
y damos vida
a lo que nos la da a nosotros.

Recordar aquella pregunta en clase de lengua:
¿Se escribe más en el momento en el que suceden las cosas
o no tiene nada que ver?
A mi me gusta, en los conciertos,
dejarme la cámara de fotos en casa.
Con la poesía es lo mismo.
A mi me gusta sentir en el momento,
escribir en el recuerdo.

Y cuando no hay recuerdos
cuento historias sobre lo que he desayunado
pensando que quizás
eso pueda tener algo que ver
con
la
fricción
humana.

Ya sabes,
ponerse tontorrona bajo las sábanas,
-¿cómo no te va a gustar el sexo mañanero?
-pues no
-pues adiós.

Son cosas como éstas, las que no entiendo
y luego pienso
ey
que yo tengo intuición para esto
pero muchas veces
una no se da cuenta de que le están jodiendo la vida
hasta que caes en la cuenta de que
a ti sí que te gusta el sexo mañanero
y no entiendes
cómo has estado todo este tiempo
esperando a que se haga de noche
para imaginar que está amaneciendo.

De todas maneras
hace tiempo que no desayuno.
Quizás eso tenga algo que ver
con que me cueste tanto empezar
cualquier historia.

Quizás las frases ingeniosas
se escondan en el zumo de naranja
y yo aquí, perdiéndome
la comida más importante del día
porque he preferido comerte en sueños
que despertarme
para a ver si cuela
y me cuentan las tostadas
cómo es eso
del
sexo
mañanero.

2 comentarios:

Bubo dijo...

Pues para esta "historia" te has tomado un zumo con todas las vitaminas.

Anónimo dijo...

me gusta mucho


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.