viernes, 19 de agosto de 2011

nueva adquisición



Esta cosa me ayuda a no pensar.
Cómo pensar cuando hay un animal diminuto corriendo y rompiendo y armándola por toda tu habitación.
Por esta cosita de aquí, no tengo motivos para estar triste.
Todo lo contrario.
Algo pasó aquel día que me la pusieron de frente, un flechazo o algo...
Por eso, esa noche durmió conmigo, me pegó sus pulgas y no me dejó pegar ojo.

Ahora hacemos la siesta juntas, mis enfados son más divertidos que de costumbre y hago este tipo de entradas en el blog con ciertas pinceladas de zoofilia.

Por cierto, se llama Ruvia aunque a mi me gusta decirle Ruviales y siempre le entran ganas de amor a la misma hora de la noche. Chiquita pesada.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.