viernes, 30 de septiembre de 2011

Pequeña Guerra Mundial

Lidero este bando en una guerra mundial
de gritos
al borde de mi cama.
Siento muchas veces 
como mis pensamientos van tan rápido
que se atropellan unos a otros
y dejan de existir.

Es esa sensación de sentirse como en blanco,
como a medio camino
pero al final,
como sin fuerzas
pero con tanta energía dentro
que podría iluminar ciudades enteras con ella.

Estoy aquí como esperando,
dejándome pasar algunas cosas
porque sé que no me lo merezco
pero no puedo parar.
Guárdame ese abrazo para cuando de verdad lo sienta
y lo sentirás.

Y estoy aquí, 
en este bando que me ha tocado dirigir,
con toda esta guerra en mi cabeza
y todas esas bombas fuera
que soy incapaz,
no sé por qué,
de esquivar.

Pero guárdame amor para cuando pueda recibirlo,
el correo no llega a las trincheras
y entre el borde de mi cama y tú
hay un gran trecho.
He criado a la rabia entre mis entrañas,
he dado de mamar al odio
y ahora tengo tanto fuego dentro
que soy incapaz de ver más allá de esta propia guerra.

Pero sigo siendo yo,
sigo sabiendo que después del combate
una llega a casa
se quita las botas,
tira el equipaje,
se ducha
y vuelve a ser una misma.

Aun así soy fiel a mis sentidos,
fiel a mis odios,
fiel a todas las pataletas que no tenías por qué haber vivido
pero fuiste testigo.

Ya no soy capaz de hipotecarme
por hacer lo correcto.
No tengo el alma para estos trotes.
Estoy al borde de una pequeña guerra mundial.
De la misma guerra de siempre.
Yo contra ti, contra mí, contra todos
y tú ahí
observando como todo se va a la mierda
en décimas de segundos.
El tiempo que tarda en caer una bomba
desde el cielo
hasta el borde de mi cama.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.