lunes, 31 de octubre de 2011

Ceda el paso


Tengo un poder.
Es un poder que puede tener todo el que quiera si sabe creer de verdad. Si lo sabe usar.
Hoy, después de entrar en todas las tiendas de La Laguna en busca de un regalo para Julia, lo volví a descubrir. Está en mí porque de alguna manera yo también soy una señal. Debo serlo. Todos lo somos.
Estaba allí, tirándome de los pelos porque nada me convencía y dando vueltas por la tienda sonó una canción. De inmediato me di cuenta. Era allí, y lo dije en alto "¡señal!".
Acerté y volví a pensarlo, aquello era una señal en toda regla.

Entonces, me calmo, me siento, me fumo un cigarro y pienso, lo que tiene que pasar pasará. No hay que buscar las señales, ni tirar premoniciones al aire sin medida alguna. De repente pasa que estás a tus cosas y empieza a sonar una canción y sonríes y aunque el día siga siendo una porquería, todo puede cambiar y yo puedo ser partícipe de ese cambio.

Y de pronto me veo cambiando las cosas solo por estar un rato más ahí, dejándome ver. Y no me gusta.
Estoy como alterando las situaciones para que todo encaje sin entender que esa no es la manera adecuada de utilizar este poder. Es como descontrolarme y no me gusta.
Entonces, me calmo, me siento, me fumo un cigarro y pienso.
Pienso mucho, mucha gente lo sabe. Se me ve en la cara cuando pienso concienzudamente en algo. En alguien.
Y lo detesto. No hay cosa que más odie que ocupar mis pensamientos en alguien. Porque busco señales y las señales no se buscan. Debería saberlo.
Otras veces llego a concebir la idea de que quizás haya señales más durables que otras, más concretas que una canción, más corpóreas. Hay señales que te besan y piensas, esto es una señal, no hay nada que me indique lo contrario, este tipo de besos no se le da a cualquiera.
Y por eso mismo estoy cansada hoy.
Porque me he topado con una señal que nunca sé cuándo aparecerá, pero aparece y mi CI decae un 60% aproximadamente.
Porque antes era fácil vivir sabiendo que las cosas las controlaba yo. A pesar de pasarme el día pensando en cualquier cosa, las cosas las podía controlar en gran medida.
Y no ese poder del que hablaba cuando intentaba decir que aquella canción, era LA canción.

Me refiero a que ahora hay una canción y hay un parque y hay una calle. Y eso me molesta. Me molesta demasiado. 



1 comentario:

Bubo dijo...

Te has fumado dos cigarros en una entrada. ¡Cuidate!


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.