domingo, 9 de octubre de 2011

Lo primero siempre, siempre

Sentir cómo se mueven las venas de la mano.
Ver una estrella fugaz.
Encontrarme 20 euros.
Asustarme cada vez que el ambientador última generación de mi habitación lo fumigue todo de olor rico.
He fumado demasiado.
Mañana será otro día.
Será domingo.
Pero tengo 20 euros.
Noche misántropa.
Vida misógina.
Quiero que Laura vuelva pronto.
Y Raque.
Mermelada de pimientos con queso.
Frieras en las manos.
Congelarse en la moto.
Que vuelva el frío, como excusa de este mal humor.
Las señales no nos dicen nada.
Tu cara buscándote entre estas líneas.
Mis párpados me dicen que tengo sueño.
Anoche pensaba tanto y tan rápido que no me dio tiempo a dormirme.
No existe el sueño acumulado. No pingas.
Quiero escribir sobre sexo. Escribir bien sobre sexo.
En noviembre hay otra lluvia de estrellas.
Una sonrisa gigante.
Me imagino un naufragio.
Ver llover.
Que no se me mojen, milagrosamente, las gafas.
Siempre, siempre, lo primero que se me ocurra.
Soy muy previsible para mí misma.
La noche mata al alma.
Se fueron a juntar el hambre con las ganas de comer.
Camisas de once varas.
El alcohol pervierte al deseo, al instinto y a las ganas. Eso me da mucho asco.
Mi plan era dar clases de inglés este curso. Pues eso. Very good.
Llagas en la lengua.
El milagro de que las entradas se guarden en borrador me ha salvado el culo un par de veces de tener un infarto. Aplaudamos la sabiduría de blogger.
Una canción continuamente sonando.
Una persona continuamente escuchando.
Leer cómo hablas, te mueves, caminas, miras, sonríes, duermes.
Leer poesía mientras fumo en la cama con la ventana abierta.
Tanto sueño que voy a parar ya.
YA.


No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.