jueves, 17 de noviembre de 2011

Coleccionar cadáveres

El cenicero colecciona colillas.
Ahora que lo pienso, es un cementerio de colillas y cenizas que cada cierto tiempo tiro a la basura porque es feo verse reflejada entre tanto cadáver. Es muy feo.
Es como ver todos los minutos perdidos de mi vida en un pequeño recipiente transparente. El cenicero colecciona esperas y tiempos perdidos.
Yo también.

Ambos estamos llenos de cenizas y somos grises algunas veces, cuando se olvidan de vaciarnos.
Esta vez he sido yo quien a decidido limpiarse de muertos y aquí estoy, con los restos grisáceos de un montón de colillas que ya no están. Ni volverán a estarlo.

-Drive de Incubus-

Y de pronto se prende fuego la papelera y antes de que un ave fénix salga de ahí, imitando una resurrección, la apago con un vaso de agua.
Si he dicho que no, es que no.
Estoy vacía y me gusta estarlo. Llenarme de mí. De mis colores preferidos.
No hay nada que me guste más que mi cama, el olor de mi ropa y este nuevo ritual de tomar café con leche mientras me fumo un cigarro. Llenando, de nuevo al cenicero transparente, pero sabiendo siempre, que cuando esté lo suficientemente lleno de cáncer y cenizas, lo vaciaré, como he hecho conmigo cuando me estaba pudriendo.

El cenicero colecciona colillas.
Y yo antes, supongo que también.
Y supongo que volveré a hacerlo, pero es solo que estoy tan cansada de ir buscando, de ir encontrando, que he decidido parar.
Al menos necesito hacer hueco.

Lo que no necesito es un esguince, y mira. Aquí me tienes. Con un tobillo que parece una pelota de tenis.
Me voy a dormir.

1 comentario:

Bubo dijo...

A mi tambien me hace falta en esguince. Pero más que nada por las dos semanas sin currar. Y mira que lo intento, que cruzo sin mirar, que sigo jugando al basket y a lo único que les gano a los nenes es a sacar la lengua un metro más que ellos, pero... no hay manera.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.