lunes, 30 de enero de 2012

La vida cabe en un


Tiene que haber una palabra que te deshaga. La voy a encontrar y cuando la tenga, esperaré al momento más inoportuno que se me ocurra para deshacerte del todo.
Y entonces, deshecha y desencajada me mirarás sin saber qué hacer. Yo te devolveré la mirada como diciendo “a mí no me mires, yo tampoco lo sé” y ninguna sabrá muy bien qué camino tomar después de eso.
Una palabra con la que hacerte aparecer. No nos vamos a decir nada que no sepamos ya, pero aun así, esa necesidad de encontrar tu punto flaco. Quiero deshacerte y verlo y unirme a ese caos de átomos, contigo.
Hablar de peligros, de problemas, no nos va a cambiar por dentro. Yo te digo encontrar ese conjunto de letras que te den todo lo que necesites.
Esa sensación de acertar. No por azar, ni por suerte. Acertar haciéndolo de una forma tan rotunda que no haya lugar a dudas de que te he deshecho y que ya no habrá vuelta atrás.
Me pregunto si estoy haciendo bien en pensar que debe ser una palabra la que consiga todo esto, o es un gesto, un instante. Supongo que decir que no hay nada que haga excepcionalmente bien es solo un truco. Una especie de ir haciendo tiempo para cuando encuentre esa palabra que haga que no seas la misma de antes al escucharla. Ni si quiera me permito el lujo de convencerte. Convencerte implicaría tiempo. Más tiempo y tres mil maneras de pensárselo.
Tiene que haber una palabra que te deshaga. Solo estoy esperando el momento más inoportuno. Con un poco de suerte, mientras tú te preguntarás qué hacer yo te miraré como diciendo “a mí no me mires, esto ya estaba así antes de llegar yo” y sonreirás (de esa manera en la que siempre lo haces cuando hablamos). Sonreirás tan fuerte y tan de verdad que te desharás y contigo yo. Entre todo el caos de átomos que somos y al que pertenecemos.
Sé que es un poco pretencioso todo esto. Realmente lo es, pero, no hay nada que desee más ahora mismo, que la calma de un pecho en el que quiero habitar. Como lo que sucede después de que una estrella explota. Ese tipo de calma cálida y silenciosa.

Lo único que sé es que no es nada de lo que te he dicho hasta ahora ni ha habido momento tan inoportuno como el que estoy esperando, pero sonreirás. Tan fuerte y tan de verdad que te desharás y contigo, yo.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.