domingo, 22 de enero de 2012

Tener paciencia.


Un gato siempre sabe cuando aparecer. En realidad, nunca importa en qué momento aparezca, la reacción ante ellos siempre será la misma. Una siente cómo parte de sí se fuga con ellos, en una huida, muchas veces producto del instinto. Es como leer un poema. Un buen poema. Cuando alguien escribe un poema no es consciente de ello, como le suele pasar a los gatos, pero algo en el interior del lector, cambia. De una manera drástica y repentina uno deja parte de quien era entre unos versos y recoge de entre esos mismos versos, a la persona que será después de todo.
Cuando aparece un gato, pasa también, algo así.
Ese fugaz momento cambia todo por completo y tú que tenías un día de mierda te terminas viendo en mitad de una calle con media sonrisa y el alma cambiada.
Es normal pensar que son seres misteriosos, huidizos, independientes, incluso fríos. Pasa también con algunos poemas. El problema, muchas veces es de quien no ha convivido nunca con uno de ellos. Las cosas, normalmente, suelen cambiar cuando es en ese poema donde nadie se identifica, donde tú te ves reflejada. 
Yo no estoy segura de ser un gato ¿sabes?, no tengo esa necesidad de huir en cuanto algo no me gusta. Pero siempre estoy alerta. Todos mis sentidos y todo eso. Todos mis sentidos se activan.
Sin embargo a ti se te da muy bien ser un gato. Tiendes a huir con facilidad, es difícil atraparte, de todos es sabido que los gatos son flexibles y capaces de meterse por cualquier rendija. Y de pronto apareces. Nunca se sabe muy bien si vienes a quedarte o te irás de nuevo entre el misterio y el desconcierto. Pero algo cambia dentro cada vez que vuelves. Como un poema. Como un buen poema.
Y supongo que de alguna manera hago lo mismo que tú conmigo. Yo me busco en cada una de tus apariciones mientras tú lo haces en cada uno de mis poemas. 
A pesar de todo, siempre hubo alguien capaz de domesticarlos. Es fácil si sabes cómo. Más o menos me imagino que uno siempre se queda donde le dan lo que necesita, donde le traten bien.
Y de eso se trata todo el rato.
De la persistencia de los gatos.
Y cambiarnos a fuerza de medias sonrisas en días de mierda.
Y si algo no va bien, ya sabes, siempre podemos huir.
Como un poema. Como un buen poema.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.