sábado, 17 de marzo de 2012

Baldabiou



Quizás sea como cerrar los ojos muy fuerte,
tenerte enredada a mis dedos.
Que por casualidad dediques las noches
a tirarme del pelo.
Quizás sea el silencio
o los huecos que aun no nos descubrimos.
Como verte desnuda por primera vez,
apretarte fuerte con mis manos,
cualquier forma de tenerte cerca
es buena.
Quizás sea como las dudas,
como aprender a cortar las respiraciones ajenas
y no saber cómo parar.
Quizás sea como empezar un poema
sabiendo siempre que en algún momento
aparecerás.
Como dormir en mitad de la borrachera,
en mitad de la carretera.
Las tres últimas palabras de un libro.
Agarrarte a las sábanas muy fuerte
porque quizás sea el miedo a caer,
o el miedo a llevártelo todo contigo
y no saber en qué cuneta abandonarme por fin.

Quizás sea como el final.
Esa sensación de saber que vas a tener
que volver a empezar.
O puede que sea el camino de vuelta al coche,
fijarme como andas,
la imposibilidad de aguantarte las miradas.
Tramar algo.
Quizás sea eso.
Imaginarte de todas las maneras posibles,
a medio camino entre el éxtasis y el cansancio.
Llegar a la cama
después de estar toda una noche sin dormir.
Llegar contigo
a una cama
de un hotel
que nunca nos hospedará.
Quizás sea como cuando las cosas salen bien,
o como la colección de desastres que nos precederán.

De cualquier manera,
sea como sea
es bueno
y está bien.

Porque después del abismo que me imagino
estamos contándonos las penas,
bebiendo hasta desorientarnos,
dándonos todos los besos del mundo
mientras amanece.
Creyendo y esperando en un final
que es, en realidad, solo una manera
absurda y cruel
de alargar el momento en el que
de pronto
todo
se
vuelve
invisible.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.