domingo, 8 de abril de 2012

Huesos III

No voy a decir que tus clavículas y tus acrómiones tengan el cupo de besos lleno
pero ahora que me he fijado bien
no me imagino la cantidad de besos
que deben albergar tus costillas.

Se ha dicho siempre de ellas
que son teclas de piano
y eso está bien si sabes cómo tocarlas.
Pero a mí lo que más me gusta de tus huesos
es la música que generan
cuando chocan con los míos.

Y eso es lo que he decidido que voy a hacer a partir de ahora.
Música contigo
todo el tiempo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.