domingo, 15 de abril de 2012

Huesos IV



Tengo todas mis palabras 
encadenadas a tus vértebras.
El silencio es un trayecto
en tren
donde coinciden todos los días
los mismos desconocidos de siempre.

Es como mirar a ninguna parte,
ese tipo de nerviosismo instalado
desde el centro del estómago
hasta alcanzar todos mis extremos.

Una maraña de palabras
haciendo bulto en la tráquea,
esperando verte
para atragantarme.
Hay respiraciones que están hechas
para esos trayectos en tren
donde coinciden todos los días
mis silencios con los tuyos,
completamente desconocidos.

Buscar mi asiento entre tus huesos,
encadenar mi equipaje a tus vértebras,
irme lejos.
Mancharme de ti durmiendo entre tus tripas,
no poder parar
ambos torrentes sanguíneos
y encontrarnos por fin
en una estación de tren cualquiera
como completas desconocidas.

Como mirar a ninguna parte
mientras te tengo cerca.
Ese tipo de nerviosismo
en el que me siento parte
de todas las palabras que albergas
en tus vértebras.
Como si fuera una de ellas
y al mismo tiempo
la idea suicida de tirarme a las vías del tren
a esperarte.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.