miércoles, 4 de abril de 2012

Siguiente canción

Siempre se saltaba aquella canción. Decía que no le gustaba.
Se acordó de esto porque había sonado en su reproductor de música. Pensó entonces, que de todas las cosas que sabía de ella, la mayoría se trataban de lo que no le gustaba.
Era como si todo se tratase de ir bailando sobre el fango ajeno, sonriendo, porque bailar tenía esas cosas, aunque no lo supieran hacer bien del todo.
En la televisión había oído a una señora, la cual esperaba el regreso de su marido secuestrado y por fin, liberado, a la que preguntaron qué era lo que más echaba en falta del susodicho, a lo que ella respondió, bailar con él.
Con el amor pasaba lo mismo, pensó. Debe ser como encontrar esa persona con la que bailar te parece del todo fácil. Sin esa necesidad angustiosa de mirar todo el tiempo al suelo. Como volar sin perder el equilibro. Entenderse sin palabras. Tú solo miras sus ojos, miras lo que hay alrededor, y la música ya te dice lo que tienes que hacer en cada momento.
Decía que sonaba mal, entonces, antes de que las primeras palabras de aquella canción se empezaran a escuchar, él mismo daba al botón de siguiente. Siempre ponía cara rara cuando sonaba.
No pasa nada. Había estado años acostumbrándose a vivir las cosas en soledad. Le resultaba demasiado intenso compartir algo positivo con alguien. De alguna manera su vulnerabilidad estaba allí haciendo acto de presencia cuando cada palabra de alguna canción le describía lo que estaba sucediendo.

Él la miraba. Hasta que no veía cómo su cara tornaba a disgustada, no la cambiaba. Se imaginaba que aquella sensación podría acabarse algún día. Que podría transformarse en algo más intenso. Que podría ser uno de esos momentos importantes para la vida de una persona. Pensaba cómo sería recordarlo cuando todo se fuera a la mierda; "y entonces la miraba y hasta que no veía su cara regañada no cambiaba la canción, y ella me miró y ahí lo supe. Porque sonreímos y pudimos bailar volando, por fin". Era de ese tipo de personas al que le costaba muchísimo no vivir para el recuerdo.

Siempre se la saltaba y nunca la escuchó entera. Realmente aquella época no iba mucho con ese tipo de canciones. Por eso no le disgustó tanto la idea de que se pudiera perder algo así. Quizás le diera una oportunidad algún día. Y pensaría en él, entonces. Pensó eso. Creyó con toda seguridad que aquella chica se acordaría de él cuando por fin un día, sin querer, escuchase la canción entera. Diría "ah, esto era lo que me había estado perdiendo todo este tiempo. Mensajes secretos, quizás".
Porque eso era el amor para él. Conseguir impregnarlo todo de su amor sin que nadie se diese cuenta. Y tras un montón de canciones, se encontraba él sonriendo, diciendo, tal vez "ves, a esto me refería con lo de verte caminar dos pasos por delante...".
En una simple caricia. Todos los dibujos que te puedas imaginar. Él escribía lo que nunca sabía cómo pronunciar.
Pero a menudo pasaba que ella se saltaba aquella canción.

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