miércoles, 16 de mayo de 2012

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La carretera no paraba de hacer zigzag, subía, bajaba, a un lado, al otro, baches, curvas. Era de noche. De esas noches de septiembre en las que aun es verano, como ahora, más o menos.
Y me agarraste.
Nadie hablaba, yo te pedí ir por el camino fácil. Nada metafórico, aunque podría haberlo hecho.
El dolor de cabeza no daba tregua. De todas maneras, mis ojos te memorizaban. Esa forma de agarrar el volante.
Anticipación se le dice a ir un paso más allá antes que los demás.
Buscaste en la radio aquella canción y me agarraste.

Nunca he sabido describir esa sensación.
Entre el malestar absoluto y caer estrepitosamente. No miedo, no tiempo, no nada.
Y aun así, hay caminos que jamás se me harán eternos. Aunque me esté muriendo
literal
y
apoteósicamente.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.