sábado, 2 de junio de 2012

Crónica del Desastre.



Podemos beber hasta desmayarnos, perder el control, amanecer, ser el sol, ser la luna, inventarnos el universo que nos quede perfecto. Podemos drogarnos y ser infelices y buscar la felicidad. Comprar una casa, llenar el vacío con muebles, borrar el eco de un plomazo, arreglar las luces de las escaleras, una cama enorme donde poder follar. Eso podemos hacer.
Ir a la playa y llorar un poco, nadie lo notará. La sal con la sal. No sé por qué pero ese lugar anatómico exacto me hace bien.
Podemos abrazarnos hasta ser uno, besarnos hasta llegar al límite de no saber dónde empiezan tus labios y dónde los míos. Podemos limpiarnos, tomarnos un día entero de confesiones. Sentirnos ridículas y empezar a desnudarnos. Podemos acostumbrarnos a esto. Aunque sea un coñazo, y no haya bebida, y las drogas hayan pasado de moda. 
Podemos ser felices, del uno al diez. Nunca está de más poner ciertos límites a ciertas cosas. 
Podemos ser nosotras mismas. Encontrar el punto exacto en el que sepamos que nos vamos a querer para siempre. Llegar a casa, sentirme bien, sentirme triste, sentir que deberías venirte siempre conmigo o yo contigo.
Pero nunca está de más poner ciertos límites.

Podemos escalar una montaña cada mañana. Una montaña metafórica, cada mañana. Podemos fumarnos los pulmones, salir a la calle oliendo a nosotras, a nuestra piel y nuestra ropa. 
Podemos sentirnos abandonados, traicionados, engañados. Leernos todos los libros del mundo, salvar nuestras almas del tedio y la monotonía, protagonizar una de las más bellas historias de...

Podemos sentarnos la una frente a la otra y jurar que no es esto lo que esperábamos. Puedo sentarme frente a ti, taparme la cara y empezar a decirte las cosas que no me caben en el pecho ("ábreme el pecho y registra").
Esto es por ti y por ti y por ti y por mi. No lo puedo evitar. Quiero y sufro, pienso y siento.
Podemos dejar de jugar. Olvidarnos. Ser terroristas emocionales, como cualquier persona normal.
Podemos emborracharnos, perder el tiempo, recapacitar, buscar la pieza que falta en el puzzle, creernos, pararnos en seco, ir por la calle, sonreír. Conseguir de esta necesidad apremiante una razón. Una razón como otra cualquiera. Algo, irrisorio, innecesario pero gratificante, la espuma del mar contra las rocas. Mi tranquilidad. La luz de una farola es la luz de un flexo y es lo que más quieres del uno al diez en esta habitación.
Yo también.
Nada peor que la oscuridad.

Podemos decir que todo va mal. La Ley de Murphy, el miedo matando a cuchilladas a tu mente. No se te ocurrió llamar a la policía, no sabes qué herida taponar primero. Nada de pensar bajo presión.
Esto es lo que hay. Esta es mi vida. Alguien dice "sí, esta es tu puta vida, algo a lo que enfrentarte cada segundo, cada minuto, cada hora y cada maldito día hasta el momento en el se acabe todo. Puedes decidir hacerlo bien la mayoría del tiempo, puede decidir perder el tiempo o puedes no esforzarte en absoluto para cambiar las cosas, pero al fin y al cabo siempre será tu vida. Tu puta e insignificante vida. Decide bien quien quieres que haga de ella algo grande. Decide bien si quieres ser tú quien levante un monumento tal que sea recordado por los siglos de los siglos. Decide, decide, desidia. Esta es tu puta vida. Agárrala bien, bébetela, quiérela, ódiala, fóllatela hasta el fondo, humedeciéndote los labios, sintiendo ese jodido calambre entre las piernas antes de correrte. Peléate con ella. Haz lo que tengas que hacer, pero que nunca deje de llamarse vida. Que nunca deje de hacerte creer que vale la pena cambiar un poco las cosas. No te acomodes a la mierda de debajo de las uñas. Arráncate las uñas si hace falta. Y si ves un precipicio, recuerda siempre: SALTAR, SALTAR, SALTAR."
Alguien dice todo eso mientras tu solo piensas en la paja de antes.
Y lo sabes: tu único problema eres tú.

Por eso te consuelas escribiendo todo eso que podría pasar, encima en primera persona del plural. Encima tienes la desfachatez de creer que es posible todo eso. Aunque solo se trate de partes de esa vida de la que te hablan y de la que tú solo intentas identificar qué herida es la que hay que taponar primero.

1 comentario:

givepeaceachancefree dijo...

Hola! he visto tu blog y es simplemente genial :)
te sigo ¿devuelves?
un besito ♥


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.