viernes, 29 de junio de 2012

Panamericana.


Unió con rotulador
todos sus lunares.
Tenían todo el verano
para disfrutarse.
Buscó varias formas 
a aquel mapa.
Atravesar la Panamericana.
Hablaron de dormir a la intemperie,
soñaron que las montañas eran
en realidad
bocas llenas de dientes.
Vieron nevar.
Buscó, nuevamente,
varias formas en aquel mapa.
Se encontraron una tarde,
perdidas.
Una mirada fue suficiente.
Atravesaron ninguna frontera.
Al menos ninguna que existiera.
Atravesaron el no.
Fue un verano.
Vieron los días pasar
dando pedales hacia ningún lugar.
El viento movía su pelo.
Era el momento de desear
tener memoria para siempre.
De tener cámaras de fotos en los ojos.
De congelar el instante.
Buscó varias formas en aquel mapa
y solo se encontró
con su propia felicidad.

Unió con rotulador
sus lunares.
Al final todos los garabatos querían decir
lo mismo.
Tenían todo el verano 
para disfrutarse.
No se podía ser más feliz.
Dentro de poco
caerían todas aquellas estrellas.
Dormían a la intemperie.
Las montañas no pudieron tragarlas.
La Panamericana era
en realidad
su espalda.

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