lunes, 13 de agosto de 2012

Huesos VI

Igual que las olas rompen contra la costa.
Esa manera de rasparnos los corazones, como las manos, como el costado.
Esa manera de arañarnos los huesos, hasta quedarnos flotando
como polvo de
estrella.
Y ahora que lo pienso son pocos y quiero más.
Para elegir uno cada día.
El día del astrágalo.
El día del omóplato.
El día de hacernos trizas cuando se nos acaben de verdad todas las razones
por las que no estudiamos medicina.
Ni robamos cadáveres en cementerios,
ni compramos cráneos en el mercado negro.

Hacernos trizas como cuando tu miedo se haga realidad
y yo me quede sin palabras
y entonces todo cambie
siempre y cuando no sepamos darnos cuenta.

Pero siempre existirá la duda.
La pregunta puede ser, cómo será todo después de la nada.
¿Hablarán los bichos que nos coman por dentro?
¿Sabrá mi alma escapar de debajo de las piedras?

¿Seguirán siendo míos todos los huesos que te he ido robando
cuando por fin un día des con ellos y te lo lleves de vuelta a casa?

Haz con ellos el ruido que quieras.
No es la música lo que me lleva hasta allí.

El olor, la piel, la carne, el aire de tus pulmones.
Pero no el ruido de unos huesos
que sin ti no tienen sentido.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.