domingo, 26 de agosto de 2012

Instantáneas

A un lado del camino de tierra había un montón de huesos sucios. Como si alguien se hubiese desintegrado por completo dejando solo sus huesos, amontonados, llenos de tierra, rotos por el paso del tiempo, el sol, la lluvia, el frío, el viento.
El camino de tierra no llevaba a ningún sitio. Era marrón y a menudo el viento levantaba una espesa nube de polvo. Casi al llegar al horizonte, un árbol.
Me temo que nadie llegó ahí jamás.

Esto es lo que me imagino ahora mismo. Una especie de fotografía interna. Como debe estar mi mente en este instante. Es el color que me imagino de las cosas. La sensación.

Cuando abundaba el salitre, sin embargo, el césped era verde y los colores brillantes. Aunque el cielo empezase a nublarse. Esa era la fotografía de mi mente. Cuando querer salía solo, como el vaivén del mar, la brisa empañando mis gafas. Como estar flotando en el agua. Como dejar de pensar.

Siempre la misma canción en mi cabeza.
Lo primero siempre, siempre.
Lo segundo nunca, nunca.

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