miércoles, 22 de agosto de 2012

Lemur.



Algo que estaría muy bien sería el mar después de una ventana. El salitre pegándose a los cristales de mis gafas. Tú tirada en la cama, jugando con tus piernas. 
Me doy la vuelta y te miro. Tú no te das cuenta pero yo sigo sonriendo.
El sol de media tarde, las paredes blancas, la cama deshecha. 
Algo que estaría muy bien es que existiéramos. Así, de esa manera. 

Desde entonces he encontrado varias coincidencias.
Dices, "quiero decir" para explicarte. 
Hay algo tierno dentro de nuestros huesos.

Vuelvo a mirar por la ventana y empiezo a escribir.
Sobre cómo juegas con tus piernas.
Sobre tu pelo esparcido por toda la cama, la habitación, el suelo, el mar.
Sobre el color de tu piel.

"Aquí en el mar
cualquiera podría ahogarse 
y daría igual.
Pasas casi sin tocar la arena,
nadie se da cuenta,
y eso es lo que más me gusta
de las muertes dulces.
Que es casi como si aparecieses
a llenarme los pulmones de agua
mientras me sonríes
y
sin que nadie se de cuenta,
yo también."

Aunque solo sea una excusa más para juntarnos. Sudar, retozar, regar nuestros pedazos por cada esquina de esa habitación.
Y también veo regresar los barcos.
Hace falta que me invites más de mil veces para convencerme. “Quiero decir”, estar aquí, contigo. Algo que estaría muy bien. Esta vez he pensado mejor, mirarte más.
Lo que no puedo controlar es que te des cuenta o no. Me se varios rincones. Y aquí me paro a pensar. Mientras la gente pasa, el viento corre, el invierno llega.
El bronceado vuela como golondrinas, pero si existiéramos, viviríamos en una casa con ventanas al mar. Jugarías con tus piernas, mientras tu pelo escribe en mi cara la sonrisa de vuelta a la vida.
Y el bronceado hurgaría en nuestra piel como gaviotas sobre el mar.

Algo que estaría muy bien sería
volvernos a ver.
El salitre en los cristales de mis gafas no me deja ver. Me las quito.
Dos razones por las que dejar de ver.
Besarte.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.