jueves, 16 de agosto de 2012

Todo bien.

Despertó cuando todo aun iba bien.
Hacía calor. Sudaban el océano.
No hay versos para ti. No hay ni un solo verso para ti.
Sería algo así como perder la cabeza
y el culo
por vapor de agua.
Algo así como volverse del todo loca
siendo, encima, consciente de ello.

Algo así como una tortura
propia, de dentro, del cerebro.
El sol rodeaba sus cuerpos
a través de la ventana.
Rodeaba el sudor y el calor
de aquellos dos cuerpos inertes,
sin fuerzas,
agotados,
asfixiados.

Todo lo que tenía el sexo
era aquello que daba resaca.

Despertó cuando todo aun iba bien
y estropearlo
era algo casi imposible.

Por eso siguieron follando.
Nada de hablar,
nada de mirar,
nada de contemplar la serenidad del agotamiento.
Solo hicieron lo propio
de dos cuerpos
totalmente agotados,
inertes,
sin fuerzas,
asfixiados.

Respirarse.
Ahora que todo
aun
iba bien.

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