domingo, 23 de septiembre de 2012

Huesos VII


En mis huesos crecen bosques
cada noche
por donde huyo cuando algo duele.
Veo desiertos y cataratas en ellos
de la misma manera
que existen
y vivir implica erosión,
e implica transformarse,
e implica seguir.

Veo caminar gente por ellos,
a través de ellos
cada día y cada noche
y veo también cómo escarban,
como hurgan
y como muerden para alimentarse.
Una manada de nómadas tras otra
persiguen el cambio de mis huesos,
y machacan, taladran, exprimen
cada centímetro de bosque.

Hacen balsas y barcos con mi madera
y cada mañana veo cómo se mudan,
como se arrastran,
como se marchan
dejando las hogueras de la noche
muriendo aun
en mis huesos.

Veo mis huesos
y eso no hay mucha gente
que sea capaz de hacerlo.
Cada uno vive como si romperlos
fuera un accidente
y no una opción.
Como si solo trabajasen para nosotros,
como si solo sirviesen para tapar
con una lona el sol.

Veo mis bosques,
mis desiertos y cataratas,
mis manadas de nómadas,
mi tuétano cuando me partes a la mitad
y me quedo en blanco
y no sé cómo carajo continuar.
Me veo a mí
y a veces,
solo a veces
solo veo bosque donde huir
cuando me dueles.

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