domingo, 2 de septiembre de 2012

Jaulas.


Abrir la jaula de los pájaros no se trata de un polvo en un baño, en un coche o en una cama. No se trata de robar besos, ni de tontear durante toda la noche, día tras día. No se trata, ni siquiera, de miradas furtivas y desgarradoras, ni de querernos, ni de amarnos, ni de destrozarnos.
La jaula se debe abrir cuando se es feliz. Cuando se es tan feliz que casi puedes atrapar esa sensación con las manos. Tan feliz como para estar tranquila. Como para estar en silencio.
El problema de las jaulas es no saber cuándo volver a coleccionar pájaros, de todos los colores y todas las formas. No saber si el problema son los pájaros o es hora de buscar una nueva jaula. El problema es no saber cuál es el problema.
Hubo un punto en el que, admito, dejé las puertas abiertas durante todo el tiempo. Ellos venían y se iban y era el continuo de felicidad. El único de mi vida.

1 comentario:

Bubo dijo...

Espero que no estes tan mal como Jaulito. Casi te recomendaría que no lo vieses pero tu entrada me lo ha recordado.

http://youtu.be/dh9lUjYQQ1w


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.