miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vivir en un faro.

El mapa de tu pecho.
El surco de tus huesos.
Los charcos de tus huecos.

Tres noches de cada año el viento da tregua en ese lugar.

Vivo en una isla. Escucho el mar continuamente. Veo el mar desde mi ventana todos los días. Sobre mí se extiende un cielo lleno de estrellas cada noche y contigo puedo estar siempre, pero es algo diferente.
El tiempo que pase debe ser aprovechado. Que cuando llegue a casa, y mire el cielo y escuche el mar de lejos tenga la sensación de que sigues conmigo, disfrutando de una de estas pocas noches al año en las que me siento, sola, en silencio, a practicar la paciencia que me falta el resto del tiempo a tu lado.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.