miércoles, 31 de octubre de 2012

Pronto.

Te quiero conmigo.
Me quiero contigo.

Ahora, en un rato.

viernes, 26 de octubre de 2012

Animal.


Siempre quiero huir cuando 
el verbo significa más
supervivencia y refugio
que cobardía.
Quiero huir y dormir bajo el ala 
del pájaro que eres
y comer gusanos y sentirme 
el animal que soy
contigo.

Quiero traspasar la piel
a ver qué hay,
cubrirte del sonido de mi voz
en directo.
Cubrirte de todo lo que estoy pensando,
y no saber quién se desliza primero.
Vamos a resbalarnos.

Quiero que esas cuatro paredes me absorban
junto a ti.
Sentirme parte del territorio comanche
del que emigré nada más nacer.
Fumar en el balcón,
volver y limpiarme los pies antes de entrar.

Huir es una forma de alejarse
para estar cerca,
y eso quiero.
Cerrar los ojos solo para descansar,
no tener que traerte a la mente,
no tener que medir tus caderas
con el aire que me oxida.

Sentirme como el pez que soy
a veces,
entre tu pelo.
Agarrarte, alejarte y verte de lejos.
Eso es lo que pensé el primer día.
No todas las veces serán
para ocupar el silencio.
Casi nunca volverán a ocuparlo,
porque conseguiremos hablar con la piel
y siempre estaremos hablando
aunque te duermas
y a mí, aun, me quede un rato.

Todo el tiempo del mundo.
Eso tenemos.
Y todo el calor, los centímetros,
el viento a favor
y las alas para huir,
que no siempre significa
cobardía,
sino
todo lo contrario.

Súper-vivir.

miércoles, 24 de octubre de 2012

***

Merezco el "no me gusta" de este "ya no puedo".

miércoles, 17 de octubre de 2012

Áspera y rabiosa.




Seguramente no es tristeza,
no lloro,
ni estoy deprimida.
Se le parece más a la pena.

Dices ser un gato.
Lo cierto es que hace tiempo
escribí que eso es lo que eras.
A efectos generales,
sí,
se puede decir,
que te lames las heridas
de la noche
con una lengua áspera y rabiosa.
Crees guardar tu vida
como una gata protege a sus crías.
Inevitablemente
alguien siempre consigue adoptar
esas partes de ti que tanto proteges.
Ahora mismo trepan por mis sillones,
maúllan por fuera de mi habitación
queriendo entrar
y se enredan entre mis piernas
pidiendo,
normalmente,
que les dé de comer.

Apareces asomada por la escalera
cuando decido abrir puertas.
Cuando soy yo la que aparece,
consigues de un instante,
de un momento,
que nada de lo que existe,
importe.
Pero te llenas de tierra cada vez
que sales al jardín
a cazarme,
zarandearme como una lagartija
sin ni siquiera pasarse por tu mente
el que acabe entre tus tripas.
Soy de hecho mi propio regalo.

Estoy entre tus fauces
mientras te acaricio
“buena chica, muy bien”.

Es difícil curarte.
Aprietas tus mandíbulas
cuando me convierto en
una de esas pastillas
contra las pulgas.
Tu plan siempre es estar tranquila
limpiándote los días
que se te escurren sin darte cuenta.
Ni siquiera tú lo sabes,
pero entre esos días,
entre tus garras,
entre tu pelaje,
estaba yo.
Esperando tropezarme con tu
áspera y rabiosa lengua
siempre.

Al final, la sensación que se tiene
es la de ser una bola de pelo más
de un gato callejero más,
al que encierras en una casa
y que difícilmente se terminará acostumbrando
a que
cuando llueve no se puede salir,
los sillones no se arañan,
y las camas de las personas
no se pueden mear.

domingo, 14 de octubre de 2012

***

A veces pienso que no mereces ser
la protagonista de ninguna de mis historias.

Ni siquiera de esta que se supone que era 
la nuestra.

lunes, 8 de octubre de 2012

Estar a la moda.

Morder siempre estuvo de moda
porque era tu cuello
y era tu cuerpo y tu carne
y sobre todo
eran tus huesos.

Sigo perdida,
aunque cada mañana aparezca
con una solución nueva
en mi saliva,
diciéndote
"estoy viva, las dos lo estamos".

Hace tiempo que no me lleno
la ropa de tu sangre
ni tengo que recoger mis restos
del asfalto
después de
encontrarnos.

Morder siempre estuvo de moda
aunque no fueran mis dientes
ni fuera tu piel
ni llegara hasta el huesos.
Solo al final.
Cuando ambas teníamos que recogernos
del asfalto
donde nos dejamos atropellar
(la una por la otra,
aun no se sabe quién fue  primero).
Cuando parecía que ya no hacía falta,
que daba igual.

Ese punto en el que sigo perdida
pero sin saber
si quiero encontrarme.
Hace tiempo que sé que siempre
hay un camino de vuelta.
Siempre se llega a algún lugar,
aunque mientras amanezca
seamos incapaces
de darnos cuenta
que la ropa que cae
pesa mucho más que tela y sudor.

Como cuando volvía a casa sola
y la cama era inmensa
y solo pensaba
en ser esa mordida que nunca pasaba de moda.
Esa que siempre dolía,
esa que era
solo nuestra.

sábado, 6 de octubre de 2012

***

En las cenizas quedan restos
aun
hoy
de todo lo que quema.


lunes, 1 de octubre de 2012

Octubre

La primera batalla que tuve que librar
contigo
fue nacer.
Aun sigo aprendiendo a cómo salir
con vida
de algunos de los vientres
en los que me dejas hibernar.

No sabes cómo meter el frío
así que lo haces de golpe,
doliendo los huesos,
dejando la humedad del aire
no solo en la calle.
Te traigo conmigo, hijo de puta,
desde que nací
y no me gustas.

No me gustas nada.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.