lunes, 8 de octubre de 2012

Estar a la moda.

Morder siempre estuvo de moda
porque era tu cuello
y era tu cuerpo y tu carne
y sobre todo
eran tus huesos.

Sigo perdida,
aunque cada mañana aparezca
con una solución nueva
en mi saliva,
diciéndote
"estoy viva, las dos lo estamos".

Hace tiempo que no me lleno
la ropa de tu sangre
ni tengo que recoger mis restos
del asfalto
después de
encontrarnos.

Morder siempre estuvo de moda
aunque no fueran mis dientes
ni fuera tu piel
ni llegara hasta el huesos.
Solo al final.
Cuando ambas teníamos que recogernos
del asfalto
donde nos dejamos atropellar
(la una por la otra,
aun no se sabe quién fue  primero).
Cuando parecía que ya no hacía falta,
que daba igual.

Ese punto en el que sigo perdida
pero sin saber
si quiero encontrarme.
Hace tiempo que sé que siempre
hay un camino de vuelta.
Siempre se llega a algún lugar,
aunque mientras amanezca
seamos incapaces
de darnos cuenta
que la ropa que cae
pesa mucho más que tela y sudor.

Como cuando volvía a casa sola
y la cama era inmensa
y solo pensaba
en ser esa mordida que nunca pasaba de moda.
Esa que siempre dolía,
esa que era
solo nuestra.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.