martes, 6 de noviembre de 2012

Pellejo



Creo que tengo todo el derecho del mundo
a salirme de mi pellejo
y olvidar las muescas en los huesos
y fabricarme una balsa donde dormir
los arrepentimientos.

La enfermedad que sudamos
huele bien
y tiene forma de demonio rojo
royéndonos las tripas.
Soy el lobo y el oso, de las sombras
de las rocas por donde trepamos.

Eres marrón y eres desierto.
Ver llover sobre ti.
Quiero llenarme de barro,
resbalarme
hasta llegar
al final del río.
Donde muere él
vivo yo.

A tiras la piel por los suelos,
soy rabiosamente feliz
aun atrapada en esta vorágine
de circunstancias.
El mar de letras,
no sé lo que pienso,
siempre lo primero,
a cuatro patas la vida
por el sumidero.

Y sí que lo tengo.
El derecho a dejarme la voz
escupiendo toda la mierda
que se queda por las aceras
de las calles que fabricamos.
El mundo, sus consecuencias,
la gente en la calle ovula y eyacula.
Todos los tipos de hormonas,
tu culo pasea por mi mente
sin remordimiento alguno.

Hasta en las buenas
una encuentra la manera de
despiojarse, descuerarse, derramarse
sobre papeles que,
en realidad,
no existen.
Mi manera de vivir es entre la rabia
y el fuego
y nunca las cenizas.
Me froto las manos como
las moscas de mi pared.
Esperando a verte.
Un depredador solo duerme
después de comer.

Y creo que no me equivoco
cuando digo que de verdad
tengo todo el derecho del mundo
a salirme de mi pellejo
pero solo cuando sepa
que el tuyo está cerca
y está Aquí.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.