domingo, 17 de febrero de 2013

Los fantasmas no pagan alquiler


Lo de mis ojos,
el cansancio y la tristeza,
supongo que todo tiene que ver
con que viva con un fantasma.
Trepa por mi espalda
mientras camino por esta ciudad,
se mezcla entre la gente
y pierdo la mirada cada vez que
intento encontrarlo,
el culo cada vez que intento olvidarlo.
Ya no me acuerdo de lo que es dormir,
sus cadenas vagan por mi habitación
durante toda la noche
y sollozos
y voces de ultratumba
más mi estúpida forma de llorar
llenan el silencio de más
ruidoso silencio.

Todo se ha convertido en
un continuo dolor de cabeza.
Mis sábanas aparecen agujereadas
en forma de gritos y demencias.
Los perros me ladran por la calle,
los animales saben a que huelen
los fantasmas como tú.

Lo de mis ojos,
eso gris que se forma alrededor
de mi cuerpo,
esa niebla londinense,
supongo que tiene que ver con que
viva con un fantasma
al que el limbo le sabe más bien a poco,
y se le queda pequeño
y siente,
siento
que aun nos quedan cosas por solucionar,
¿no?

Y ojalá un castillo
para dispersar las tristezas.
Y ojalá otro fantasma
para que se entretenga el mío.

Ojalá suelos de manicomio
donde no se puedan escuchar
nunca más
esas patéticas cadenas
de un lado para otro.

Ojalá persianas para
los párpados.
Para no verte vagar a los pies de mi cama,
oyendo como hurgas entre mis
tripas,
asustando a mis gatas,
intentando volverme loca,
pero siempre a medias.

Y ojalá un fantasma más feo
para así al menos tener una
sola razón
aunque no sea de peso.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.