miércoles, 20 de febrero de 2013

Macondo.



Tengo un Macondo dentro del pecho
y en sus paredes veo fusilar
todos los días
a revolucionarios,
asesinos,
locos y extranjeros.

En él se embarazan las ganas vírgenes
de desidia y aburrimiento.
Mis apellidos manchan la sangre,
que antes sufría de insomnio
y bailaba sobre las brasas
de un verano que parecía
no acabar nunca.

Veo como se vuelven locas
las mujeres más guapas del pueblo
y ensordecen
y enferman
y trepan y comen paredes
que nunca llegarán hasta el techo.

Hombres enloquecen
en busca del saber absoluto
y se vuelven casi como animales,
alborotados,
atando sus fantasmas a árboles,
siendo herederos de esas mismas cadenas,
dando de comer cal a los jóvenes,
matando con amor y rabia
a los últimos rayos de sol.

Y ver morir de hambre a pasiones
desatadas,
preñar de ideas las cabezas vacías
de caciques enriquecidos de aire.
Este pueblo que se seca,
que me acuchilla el pecho,
que quiere una bocanada de humo
y encontrar el cauce del río
por donde el agua nunca debió pasar,
trayendo consigo
gitanos y piratas,
y amamantando a indios malagradecidos
que nunca le darían las gracias
porque se habían olvidado de vivir.

Este pueblo que me persigue
se llama Macondo
y se hunde conmigo
en pantanos llenos de mosquitos
que con un poco de suerte
llegarán a ti
con mi sangre aun en sus fauces.
Y espero que te infecten
de olvido
y que como las mujeres de mi pueblo
tú también trepes y comas paredes
sin techo
y te olvides de todo
y me traigas un poco de ese olvido
en forma de mosquitos del extrarradio.

Quiero que me enfermes
y me borres la memoria
y me escribas en enormes carteles
a la entrada de mi pueblo

“Acuérdate de que me has olvidado”

Para siempre.

2 comentarios:

Bubo dijo...

A sido leer lo de los mosquitos y me he acordado del chiste ese:
- Paaaapa que me ha picao un mosquito.
- Pos mátalo.
- ¿Como lo voy a matar? ¡Si lleva mi saaangre!

(Lo siento, este comentario no es para este post pero... no he podido evitarlo.)

Meike dijo...

Me he quedado sin palabras. Y ahora qué.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.