miércoles, 13 de febrero de 2013

Resacas


Algo que no me merecía 
era leer tu nombre
cada vez que la resaca me cerraba los ojos.

Y los temblores
y las ganas de desintoxicarme 
no eran culpa de la noche anterior
sino de tu recuerdo
pegado en mi piel
como la droga que sé que nunca
se irá de mi cerebro.

Recuerda que el veneno siempre
aparece,
quizás te arañé con demasiada violencia,
sigues debajo de mis uñas,
en mis retinas,
joder
y dueles
como la peor de las resacas
y créeme,
que es de lo que más sé
últimamente.

Nunca me había funcionado
beber para olvidar
pero tú siempre fuiste una excepción.
E igual que mis vómitos,
apareces a la mañana siguiente
en forma
de tortura,
en forma
de tristeza,
en forma
de es normal estar mal,
ya se me pasará.

Como de costumbre,
sé que volveré a beber
aunque me proponga una retirada
a des-tiempo.
Espero para ese entonces
que tu nombre no aparezca
al cerrarme los ojos la resaca,
y si lo hace
por lo menos que ya no me duelas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"en forma
de es normal estar mal,
ya se me pasará."

Se clava como un puñal recién afilado,
como si tuviera que elegir entre mirar al abismo
o arrancarte las pupilas. Qué grande eres, Ana, muy muy grande.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.