martes, 12 de marzo de 2013

La programación del sábado.


Puede suceder al borde de la cama
de un hotel.
Mientras esperas que alguien
salga de la ducha,
te preguntas por qué no
estás tú ahí también.
El resto son
programas de televisión
de un sábado por la mañana
y en el suelo de tu habitación
sus huellas
vistiéndose a tu lado
con el ventanal abierto de par en par
y las toallas de los vecinos secándose
al sol
de un sábado por la mañana.

Esa es la programación para hoy.

Hay gente que no está hecha
para follar por la mañana,
ni en piscinas,
ni en camas de dos por dos.
Esa gente que es como encender
la televisión
un domingo por la tarde
o un sábado por la mañana
en la habitación de un hotel.
Canales extranjeros
porque los isleños tenemos esa manía
de emigrar con cada latido
dejando hueco
a los cientos de pasajeros
de cientos de compañías aéreas
que vienen aquí
a lo mismo que nosotras.
Media pensión,
desayuno incluido
y follar por la mañana
entre tequila y pastillas
y cocaína.

Pero sucede al borde de la cama
de un hotel
que crees que te has enamorado
e intentas encontrar palabras
que lo expliquen
de manera que esa puta
que se limpia tu saliva de su cuerpo
lo entienda.
De modo que entras en el baño
y la ayudas a limpiarse tu saliva
con más saliva
y ella se deja.

Lo bueno de los sábados por la mañana
es apagar la televisión,
desvestir sus huellas en el suelo,
correr las cortinas
y follar.

Follar hasta que nos de hambre
y tengamos que comernos
(las sobras del desayuno).

Recuerda:
Media pensión.
Almuerzos no incluidos.

1 comentario:

Bubo dijo...

Nunca me enamoré en un hotel.
Lo hice antes,
o después.
Encontré besos, saliva,
polvos en la cama y
en el espejo del baño.
Pero nunca me enamoré en un hotel.

Y ella, lo merecía.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.